¡Feliz cumpleaños, Elías!
En el 15/8/2006, en un blog ahora inactivo, escribí la siguiente reflexión poco después de saber que mi nuera esperaba mi primer nieto. Había olvidado por completo que la había escrito. La encontré, por casualidad, hace dos años, y quise compartirla de nuevo para celebrar el 14º cumpleaños de mi nieto.
Un trocito de algo, claramente visible en la imagen de la ecografía que tengo delante. Con asombro, miro el monitor de mi computadora hasta que lo veo.
Es mi primer nieto, a nueve meses menos siete semanas de tomar su primer aliento. Pequeño, bastante insignificante, del tamaño de un grano de arroz, me dicen.
Mi hijo y mi nuera nunca se creerán este concepto de insignificancia. Esto es obra de lo sobrenatural, les dirán. Están haciendo planes y cambiando de planes. Se están preparando para ser padres. Dios ha bendecido su unión de amor y está haciendo algo nuevo en sus vidas.
La verdadera maravilla, por supuesto, no es lo que puedo ver en la pantalla. Es lo que no puedo observar físicamente, pero que sin embargo está presente. Está en el ADN: el proyecto genético de lo que será la pequeña persona.
Aunque parezca extraño llamar persona a esta forma de vida del tamaño de un arroz, en su ADN está el hecho de su futura condición de persona. Se podría decir que este código genético es una declaración del Creador sobre sus intenciones.
Dios pretende que tenga un nieto el año que viene por estas fechas. El color de los ojos. El color y la textura del pelo. Forma y estructura de los huesos. Miles de detalles, ya determinados y cuidadosamente documentados, que esperan ser expresados.
Estas cosas ya se han fijado. La clave ahora parece ser el entorno en el que se desarrollará este pequeño. Rachel, la futura madre dedicada, está tomando todas las precauciones razonables. Además, los cambios hormonales, las náuseas matutinas y todos esos otros indicadores le envían un mensaje claro: ella es la anfitriona del proceso de desarrollo.
Rachel incluso está investigando cuestiones de estimulación prenatal: la voz de la madre, la música, etc.
Más adelante, el enfoque se extenderá a lo espiritual, ya que Jon y Rachel enseñarán a este niño a celebrar realmente lo que Dios ha creado para que sea.
Todo esto, no por un «grano de arroz», sino por la expresión creativa de Dios de un don único.

Unos cinco meses después de que publicara esta reflexión, Elijah Scott Eppley se adelantó.
Hoy, 29 de enero de 2021, Elijah tiene catorce años. Le encanta el baloncesto y el atletismo, vive y respira el equipo de su universidad local, y sigue con atención la NBA y la carrera de LeBron James.
Es un estudiante curioso y le encanta aprender cosas nuevas. Es una verdadera expresión creativa de Dios.
¡Felices deseos de 14º cumpleaños de un orgulloso abuelo!

